celebremos la vida, qué pedo
Creo que cada 13 de febrero escribo, creo. No voy a ir a buscar la fecha a ver si es cierto. La verdad es que si no lo he hecho pues al menos lo pienso, solo que esta vez no quiero hablar de exactamente eso porque de repente han pasado 34 años, muchos años y pues no se me olvidará jamás mi papá porque lo viví por 18 años, pero ya nadie culparlo por haber o no hecho cosas en la vida, if you know, you know.
Hoy trabajé poco, hoy trabajé en nada que pague dinero sino cosas que a huevo alguien tiene que hacer. Al rato voy a cocinar a ver si me sale. Quisiera hacer algo más pero después de la mañana y de comer, me quedé dormida un rato y luego entrené, entreno para la vejez y no va mal, hasta trabajo entrenando otras personas. Uno de mis pasatiempos favoritos sí se volvió fuente de trabajo, las demás ya llegarán, ya lo fueron y lo volverán a hacer.
Desde mi ventana veo el Montarone, una montañota que nos cubre de la luz del sol ya a las seis de la tarde, estamos rodeados de montañas y cerros, enmedio estamos. La gente que nace en este tipo de geografías son realmente cerrados, yo creo que sí lo son. 12 años de mi vida aquí y no tengo un amigo italiano, amiga pues, nadie. Todas las relaciones que sostengo son bastante superficiales y honestamente tampoco quisiera en este momento tener amigos porque no tengo tiempo. La amistad es algo juvenil, la escuela y el tener cosas en común ayuda a hacer amigos, cuando se crece y se vive con trabajos en los que se es independiente, la amistad se vuelve una especie de convivencia y nada más. A este punto debo decir que extraño a mis amigas, extraño esos momentos y desafortunadamente no será otra vez así, esta es la parte fea de ser adulto, al menos para mí, muy feo pero así es. La parte afortunada es poder decidir qué comer ja ja ja ja ja
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